Hay ciertas similitudes entre el modo en que se prepara una infusión y la técnica narrativa. En ambos casos se trata de introducir sustancias o personajes en determinadas condiciones ambientales, con frecuencia límites, para extraer de ellos lo más esencial. El lema de menos es más bien podría aplicarse a esta sugestiva novela de intriga rural, de ambiente oscuro y neblinoso, de humor subterráneo y corrosivo, todo ello netamente asturiano, pero que plantea tensiones sociales y conflictos familiares fácilmente deslocalizables. La aparente sencillez de trazo esconde en realidad una meticulosa artesanía verbal, la consciente supresión de todo lo superfluo o innecesario, tanto en el lenguaje como en las descripciones, los diálogos, las situaciones o en el modo magistral en que están perfilados los protagonistas. Y todo ello para alcanzar la precisión psicológica y la eficiencia en el desarrollo de una trama que se sostiene sobre un creciente suspense, rematado antes del punto final de forma memorable.