Un hombre, con expresión de pasmo, observa inmóvil y encogido su imagen en los espejos del aseo de caballeros del personal de seguridad del Palacio Real de Madrid. Acaba de llegar procedente del gabinete del alquimista del Real Alcázar de Felipe IV, que hace cuatro siglos se hallaba en el mismo lugar donde hoy se encuentran los aseos. Aún maravillado por el prodigio de la luz que se hace en el techo con el solo movimiento, el escribano del rey se dispone a emprender la misión que le ha sido encomendada: conocer el mundo de nuestros días e intentar saber cuál ha sido el devenir de España en él. Tienes en tus manos una novela con mucho humor, que partiendo de una premisa fantástica pretende mostrar que, aunque el mundo del siglo XXI es muy diferente al del siglo XVII, los principios, los códigos por los que actuamos, siguen siendo en gran medida los mismos.