Debió de ser a consecuencia del porrazo de una caída, pero lo cierto es que atisbé un cielo extraño en el que sus agraciados hacían el ridículo eternamente, o eran admirados a ratos; un asilo de almas donde viven después de vivir los escritores; un paraíso, antes llamado Parnaso, donde se cuelan aficionados, caraduras y cantamañanas; un andurrial desde el que pergeñé este puñado de postales en el que se mezcla el asombro con la risa. He aquí el nuevo repaso a la literatura de un autor que escribe: Lleno de sinceridad e ironía, (Fernando Vilches, La Razón). Con tanta retranca que parece que dispara al pasar cada página, (Esther Peñas, Revista Solidaridad Digital) Tan arriesgado como ameno, (Juan Villalba, Diario de Teruel) Un libro para la diversión y la polémica.