Marcos Aranda tuvo que dejar la Policía y ahora es un detective privado muy especial. Cuando el comisario Alonso Fuentes le obligue a buscar al desaparecido cómplice de un cruento robo cometido hace veinticinco años, volverán a destaparse viejas heridas y se desatará una sangrienta persecución que los conducirá a ambos hasta el mismo borde de la muerte.