En La mujer que se avino se enciende la cálida alegría del idioma. Sabe Marisa que búsqueda y hallazgo pueden darse al mismo tiempo y nos hace esa doble ofrenda con porosidad y fusión de registros, entre lo lírico y lo irónico, lo culto y lo coloquial, la rima y el verso libre, la onomatopeya y algunos términos deliciosamente ajenos a lo poético. Es su modo de estar en el lenguaje, aquella fuerza que diferencia una voz. Lo que llamamos estilo y hallazgo. Lo que llamamos regalo. MARÍA ÁNGELES PÉREZ LÓPEZ. Me ratifico. En la poesía de Marisa López Soria no hay lugares comunes, ni convencionalismos poéticos. El lenguaje tiene mucha fuerza, gracia y originalidad. Sin retóricas dulces, enjuto, casi Vallejo o a veces. Espléndido poemario. ELOY SÁNCHEZ ROSILLO