Lola Deán Guelbenzu, o Nekane en la ficción, da un giro significativo en el argumento de La Casona al incorporar una historia paralela, un misterio esotérico, una intriga desarrollada en los sótanos de una casa sensorial navarra, hogar de sus antepasados y frecuentada por ella en su infancia y juventud. Una casa que ha dejado su impronta y le hace evocar continuos recuerdos y anécdotas que nos comparte e incorpora al hilo argumental para guiarnos por unos cauces fantásticos, usando como premisa o idea de base la interpretación del Manuscrito de Voynich. Del prólogo de Monserrat Fernández Mateos (Escritora y poeta).