Las Secretos Felinos es un libro en diálogo con la gran tradición literaria hispanoamericana, con predominio de la escuela poética andaluza y sus relaciones trasatlánticas. Un poemario que se establece en la recreación del idioma y sus riquezas, buscando su universalidad, y ahondando en lo que de ritual y salmódico, en lo que de misterioso posee el lenguaje, y con él, lo más arcano del ser humano, con toda su ferocidad.
En palabras del poeta y Premio nacional de la Crítica, Antonio Hernández:
(...) al leer los poemas de Manuel Francisco Reina -que como quería el clásico iguala con la vida el pensamiento- además lo manifiesta, desmintiendo a Quevedo en Sil queja relativa a que nunca se dice lo que se piensa. Manuel es una bomba que estalla de tinta, de belleza y escándalo, y eso sí es poesía de poeta maldito y no maldito poeta como entonces era yo.
La verdad es que, aparte de la desigual y subvencionada de Leopoldo María Panera, nunca había visto entre nosotros una poesía tan lIagadora, tan directamente con el dedo en la herida de una sociedad tan sucia y tan hipócrita como la nuestra, un timbrazo en la conciencia dormida o enajenada de nuestro mundillo cultural tan reverente y atento a las sinecuras volantes y efímeras de premios, al cinismo de los críticos, a la ignara altivez de ciertosprofesoresy profesoras, etcétera. }' lo que es más conmocionante, contra sí mismo, bien de forma directa o de manera indirecta, cierto que ésta última extensible incluso a mí.
La poesía española, no sólo la joven, estaba necesitando un malvado arcangélico como éste, un trueno en el secano, una bomba en la plaza anestesiada de la sordera adrede que adopta, como se adopta a un cretino, una colección de tabús. Un poeta, con mayúscula, que no se la coja con papel de fumar, a un pecador que ni lo niegue ni se arrepienta, a un hombre de una pieza.