Jacques Le Goff, el medievalista más reconocido del mundo, analiza en esta obra la figura de San Francisco de Asís, situándolo como un actor central del cambio entre los siglos XII y XIII. El libro busca una historia total, alejándose de biografías superficiales para mostrar a un hombre que revolucionó la religión y la sociedad medieval. Francisco es presentado como el inventor de una espiritualidad con dimensión ecológica y un sentimiento inédito hacia la naturaleza. La obra reúne cuatro estudios que abarcan su biografía, su impacto en los modelos culturales y el vocabulario social de su tiempo. Le Goff destaca su carisma excepcional y su papel decisivo en las órdenes mendicantes, promoviendo una santidad basada en la imitación de Cristo. Francisco aparece como un guía que unió sencillez y prestigio, logrando una santa novedad que aún hoy resulta relevante.