Lo postmoderno se presentó (en pasado... pues ahora calla) como discursividad crítica: así lo anunció a los cuatro vientos. Sus efectos, sin embargo, hablan de otra cosa: aceptación del Orden como único (ni siquiera el mejor) mundo posible y desmantelamiento de los instrumentos que posibilitan la crítica; sumisión y prohibición del pensamiento; normalidad y silencio. Hoy, cuando queremos reconstruir los trazos de un pensamiento que se levante contra el Orden de la barbarie, contra el Orden del capital, no podemos hacer como si, simple - mente, en las últimas décadas no hubiera pasado nada. La destrucción de la crítica que lo postmoderno ha supuesto no es una página que pueda pasarse alegremente. En el pensar todo tiene un coste. No nos libraremos de los efectos de la vacuidad postmoderna (nada vacua: culpable) mientras no saldemos cuentas con los mecanismos del vaciamiento. Hay que volver a la filosofía. Construcción discursiva de la articulación simbólica de la mirada. Producción en-el-conflicto de efectos de racionalidad. Trabajo de elaboración de Sentido(s). Filosofía. Sí. Filosofía.