Germán Somolinos (1911-1973) es hoy un desconocido en nuestra memoria colectiva. Aquel cardiólogo, discípulo de Cajal, devino en uno de los principales historiadores de la medicina desde su exilio mexicano, donde pervive su recuerdo. Este volumen recoge una muestra de lo más granado de su producción, entre la que destacó su dedicación a Francisco Hernández, el médico humanista al que Felipe II envió, en una aventura asombrosa, a estudiar la botánica medicinal siglo y medio antes que Linneo. El estudio de la fusión de conocimientos indo-europeos entre los científicos españoles y americanos, y una serie de semblanzas de grandes científicos como Servet, Mendel o Cajal, completan este libro.