Este libro recoge con un lenguaje ameno y sencillo una pequeña parte del extenso legado cultural que oralmente nos transmitieron nuestros mayores. Sus páginas nos trasladan a los escenarios de nuestra infancia y juventud: el rincón de la chimenea, la puerta de casa, la plaza y la calle del pueblo, la era de trillar, la merga del campo, etc. Donde, a pesar de las carencias, se aprendía de la familia y del vecindario que, con su escaso conocimiento en oratoria, eran capaces de mantener embelesado al más pintado: echando acertijos, contando cuentos, cantando canciones, etc. Y también se disfrutaba: pateando el pueblo, jugando con los amigos y compañeros a la rueda, a la comba, al escondite, etc. Con este trabajo se ha pretendido recopilar parte de aquello que aprendimos de nuestra querida gente, viviendo en nuestra maravillosa tierra, para rescatarlo del olvido y hacer partícipes de aquellos momentos mágicos a las generaciones actuales y venideras.|