En su bellísimo prólogo Estela Puyuelo sitúa al conjunto de intelectuales y artistas aragoneses ase transitan por las páginas de este libro, en las distintas habitaciones de una casa, La Casa de los Intelectuales Libertarios, y nos los presenta así: De los extraordinarios seres que la habitan se ha escrito mucho, en ciertos casos, pero en ninguno lo suficiente y, a pesar del rico legado que han depositado en nuestro siglo, algunos son, todavía, auténticos desconocidos para la sociedad en general. Todos ellos podrían ser denominados como intelectuales libertarios, e intelectuales por su dedicación a la creación artista o al cultivo de las letras y libertarios en el amplio sentido de la palabra, por su ideología izquierdista o revolucionaria. Destaca en ellos su apuesta por el compromiso social, que los llevo a luchar por un mundo mejor, más igualitario y más libre. Todos nacieron en tomo al siglo XX, en Aragón, y vivieron su juventud sin saber que iba a estallar una guerra que los convertiría en perdedores y les llevaría a correr distintas suertes