Corasente no es un cuento. Tampoco una novela de ficción, un relato épico o un libro de autoayuda, aunque pueda ayudarnos, por su honda agudeza e intuición, a desvelar el misterioso camino de la individuación. Con una prosa dulce, limpia y sencilla, Corasente narra la historia de un niño y visicitudes de un camino, de su crecimiento, que es el reflejo del viaje que todos hemos recorrido o habremos de recorrer.