El trabajo preventivo con familias debe sustentarse en la práctica basada en la evidencia si pretende obtener resultados efectivos. Para trabajar mejor con familias desde esta perspectiva, uno de los aspectos claves es la adecuada formación de los profesionales. Unos profesionales que disponen de unas óptimas habilidades comunicativas con familias, una capacidad para motivar para el cambio, un buen liderazgo de grupo, una buena adhesión al currículum de la intervención y un buen conocimiento de la práctica basada en la evidencia son esenciales para garantizar el éxito de las intervenciones familiares preventivas. Para entrenar las competencias de trabajo con familias se requiere un diseño formativo adecuado y fundamentado científicamente. A partir de esta premisa, en el libro se destacan qué componentes deben incluir dichos procesos formativos, tanto a nivel de habilidades y competencias, como de contenidos y estrategias didácticas.