Praga, la ciudad a la que se vino a vivir toda la belleza del mundo, no deja indiferente a ningún escritor. Nadie puede contener su pluma ante el embrujo de la capital checa. Nada es suficiente. Se seguirán vertiendo ríos de tinta en su vano intento por describir el asombro del visitante ante tantas maravillas como contemplan sus ojos. Se dice que Praga es eterna. Se dice que Praga te atrapa para siempre. Es mentira. Y ya era hora que alguien se dignara a contar la verdad.
Praga también es capaz de odiar, y mucho.
Ofrezco morir en Praga no es una novela para los que esconden la cabeza debajo de la almohada y no quieren escuchar las cosas como son. Es una novela para aquellos que desean conocer cómo es la vida de un hombre en un país que te pone a prueba. Una vez que aprendamos a vivir con la soledad, nos queda soportar la ausencia de luz y la aversión al extranjero.
Lo que nos cuenta David Llorente es una historia real. Sin embargo, sucede que hasta la memoria se niega a volver a vivir algunos momentos. Menos mal que a este escritor le brota la fantasía de las yemas de los dedos. La esgrime como un arma. Y hace bien. Quizá solamente una imaginación prodigiosa pueda librarnos de esa amante voraz la realidad a la que nos toca satisfacer todos los días.
David Llorente (Madrid 1973) En esta ciudad termina sus estudios de Filología Hispánica, mientras escribe Kira y El bufón, dos novelas que le suponen los premiso "Francisco Umbral" y "Ramón J. Sender", respectivamente. Después se traslada a vivir a Praga lugar en el que reside en la actualidad, donde imparte clases de literatura española y se dedica a labores de traducción. Ha escrito y dirigido cuatro obras de treatro representadas en varias ciudades de Europa Central.
Con Ofrezco morir en Praga, el autor intenta profundizar en la relación de amor y de odio que se establece entre un hombre y una ciudad que al mismo tiempo le acoge y le rechaza.