Madeleine Delbrêl es una maestra de vida espiritual, pues unifica en su vida estas tres dimensiones: poeta, asistente social y mística. El cardenal Martini la consideraba una de las grandes místicas del siglo XX. Tuvo una vivencia de la fe cristiana en un ambiente muy descristianizado, en la Francia de la mitad del siglo pasado, y fue protagonista de la época precursora del Concilio Vaticano II. Vivió gran parte de sus años en las periferias parisinas (Ivry-sur-Seine), pero no fue una mujer periférica, pues estuvo en el corazón de la vida de la Iglesia francesa. Se implicó en el movimiento ¿Francia país de misión? y apoyó, colaboró y defendió a los sacerdotes obreros. Como laica compartió el carisma de Carlos de Foucauld y de las Fraternidades de él surgidas