El encuentro de F. Hölderlin con J. G. Fichte significa el radical enamoramiento de las posibilidades demostrativas de la Filosofía: a partir de 1794 inicia aquel la elaboración de un archivo teórico que pretende aunar el Kant moral, Schiller, no olvidadas influencias rousseaunianas y, críticamente, el pensamiento de Fichte. Pero Hölderlin mantiene una respetuosa distancia, sin embargo, respecto a tan inconmensurable cúmulo de referencias.n Esta insatisfactoriedad ha de desembocar en la búsqueda de una forma expresiva no filosófica, en la redacción del conocido como Primer Programa del Idealismo alemán y de la novela Hiperión, en la que, junto a una crítica radical de la sociedad, se diseña la geografía del Ideal, se abre el tema de la mediación histórica para renovar la reconciliación entre los Sujetos y entre estos y la Naturaleza, y se inicia una reflexión sobre la naturaleza heroicotrágica del Sujeto.n E, inmediatamente, Hölderlin retornará al diálogo con los dioses. Los duros avat