AGNUS DEI QUI TOLLIS PECCATA MUNDI, MISERERE NOBIS (Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, ten misericordia de nosotros)
...Hubiera dado cualquier cosa por haber vivido tu vida, o la de aquél, o la de aquella; haber vivido cualquier vida menos la mía. Pero ahora que el dolor está tan extendido, ahora que esta enfermedad ya no tiene remedio, es cuando mataría por defender lo que soy y lo que siento, ahora que la muerte no deja de susurrarme al oído.
Lucía dobló la carta y la metió en uno de los cajones de la cómoda de su dormitorio. Allí se apilaban decenas de sobres que cerrados, sellados y destinados jamás salían de aquel compartimento flanqueado de madera de nogal y rebosante de recuerdos, dolores e intenciones.
A pluma y con letra firme, resaltaba entre tanta blancura un mismo nombre, seguido de sus apellidos e idéntica dirección: Ángela Moret Falcón, Avenida de Mariana Pineda, veintidós.
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Cuando uno se dedica a eso que llaman la noble tarea de escribir y le cae en sus manos un texto que comienza como este (DIOS SOMOS TÚ Y YO) de la escritora sevillana (por nacimiento y residencia) Raquel Ávalos no tiene más remedio que leerlo hasta el final y disfrutar del agobio. Pero cuando uno se dedica además a eso que denominan la masoquista actividad de la edición, no puede hacer otra cosa que editarla y desear que todos los tontos y necios del mundo embarquen en un crucero de lujo y aufraguen metafóricamente hablando en un mar de analfabetos...