La Alhambra y el Albaicin siempre estarán unidos porque ambos son Patrimonio Mundial, el primero desde 1984 y en segundo diez años después. Sin duda, este último atesora valores de igual importancia que la propia Alhambra y, lo que es más importante, muy necesitada de fondos para su restauración y la de la vida de sus vecinos, vida muy dañada por el turismo. Esta publicación, como su portada deja claro, es una puerta que se nos abre para descubrir éste maravilloso y sorprendente barrio.